
Bodega convertida en minimarket, con 2 puntos de venta, un almacén y 8 trabajadores.
El inventario se llevaba al ojo: se compraba al cálculo, los productos de mayor rotación se quebraban justo en fin de semana y las mermas por vencimiento se descubrían tarde, ya en el anaquel. El conteo manual de almacén y mostrador se comía el domingo del dueño, y aun así las cifras nunca cuadraban entre los dos locales.
Se implantó Vira Stock conectando mostrador y almacén de ambos locales: lectura de códigos en caja, stock en tiempo real, alertas de reposición por rotación y avisos de vencimiento próximos. La puesta en marcha empezó con un inventario inicial hecho junto al equipo en un fin de semana, y la capacitación se dio en el propio mostrador, en horario de atención. El cliente pagó cuando el sistema ya cuadraba solo, sin planillas paralelas.
Resultados
Yo compraba al cálculo y siempre me faltaba justo lo que más rota. Ahora el sistema me avisa qué pedir antes de quedarme sin nada. El almacén dejó de ser un misterio.